Denominado en sus orígenes como altozano de Santa María La Antigua, un lugar de asentamiento de campesinos, jornaleros y artesanos que trabajaron las tierras de los señores. Esta diferenciación socioeconómica explicará las características del entramado urbano, con calles estrechas, sinuosas o laberínticas que responden a unas formas constructivas heredadas de la Baja Andalucía, lugar de procedencia de sus moradores; este hecho nos habla de una arquitectura de necesidad, con casas bajas, de techumbre a dos aguas, y huertas anexas donde prima el color blanco; esquemas todos que responden al estilo mudéjar. La llegada en 1610 de la orden franciscana y la construcción del convento e iglesia de San Francisco hace que cambie el nombre del barrio actual.

La Iglesia se asienta en el lugar que anteriormente ocupó una pequeña ermita dedicada a Santa María La Antigua. Su planta simple, estuvo formada en un principio por una sola nave a la que se le añadió una segunda en el siglo XIX debido al aumento poco nacional. La fachada principal, orientada a la Calle Portería y Plaza de los Romeros, es de sencilla factura, donde destaca la torre-espadaña destinada al campanario. El interior recuerda a ciertas iglesias americanas de Guatemala y Honduras construidas por la acción evangelizadora de esta orden.