El primitivo convento dominico se fundó en 1522 junto a la ermita de San Pedro Mártir, erigida por el conquistador Pedro de Vera.

El monasterio fue arrasado en 1599 debido a la invasión de corsarios holandeses al mando de Pieter van der Does, reconstruyéndose en las primeras década del siglo XVII.

Tras el proceso desamortizador de 1836, parte del complejo conventual desapareció, conservandose algunos ejemplos como el caso de su claustro, rescatado y trasladado a uno de los patios de la Casa de Colón.

La iglesia (siglo XVII) tiene planta de cruz latina, compuesta de tres naves, la central de doble anchura respecto a las laterales. El crucero acaba en dos capillas laterales: la de la Epístola, de planta cuadrada, y la del Rosario, rectangular. A los pies de la nave se coloca el coro con balaustrada y gradas y una rica ornamentación en madera.

La portada barroca, entre dos pilastras, está labrada en cantería azul y presenta un primer cuerpo con arco en alfiz y baquetones a sus lados, un entablamento y un frontón partido; de éste surge el segundo cuerpo, más estrecho y con hornacina, que se remata en un frontón polilobulado.

A su derecha, se accede a la ermita del colegio de San Antonio y sobre esta entrada se sitúa la torre del campanario, también en cantería azul, con la espadaña.