La primera ermita de San Pedro González Telmo se fundó en el siglo XVI y fue destruida en 1599 con el ataque del corsario Pieter van der Does, iniciándose su reconstrucción en 1604.

La ermita fue lugar de oración y sede de la cofradía del gremio de los mareantes o marineros, además de su lugar de entierro. Hoy es la iglesia parroquial de San Bernardo y está declarada como Bien de Interés Cultural.

El edificio es de planta rectangular con dos crujías longitudinales. La mayor está ocupada por la nave de la iglesia, que se cubre a dos aguas, y el presbiterio, de mayor altura y a tres aguas.

De gran interés es el arco fajón decorado, sus artesonados mudéjares, así como el retablo mayor, de estilo barroco, y los paneles policromados que decoran el interior.