Se trata del edificio racionalista más representativo de Gran Canaria. La denominada Casa-palacio, fue proyectada por el arquitecto Miguel Martín Fernández de la Torre (1929-1932), presumiblemente con aportaciones del arquitecto alemán Richard E. Oppel. A partir de 1938 el arquitecto Eduardo Laforet interviene ampliando el inmueble con una nueva planta. Juan Marquez y Placido Fleita participan en la decoración interior, de carácter regionalista.

El edificio, de planta en forma de L, se ubica en un solar casi cuadrado, en esquina, con la fachada retranqueada a la calle Bravo Murillo y a la calle Pérez Galdós. En el año 2005 se iniciaron los trabajos de restauración y ampliación del conjunto, según el proyecto redactado en 1994 por el arquitecto español Alejandro de la Sota, quien continúa con el canon arquitectónico racionalista que imprimió Miguel Martín Férnandez de la Torre.