La Catedral de San Ana es el monumento histórico más importante de la ciudad. Los distintos estilos artísticos con los que fue construido convierten al edificio en un verdadero compendio de la historia de los últimos cinco siglos de la arquitectura en Canarias.

La obra comenzó en el año 1500, bajo las influencias del estilo gótico tardío, con planta rectangular y tres naves. Entre los siglos XVII y XVIII se procedió a su ampliación, lo que representó para el edificio religioso una profunda remodelación de su distribución interna. Esta obra de modernización fue la que permitió armonizar el nuevo clasicismo dieciochesco con su estructura gótica.

En el ala sur del conjunto edificado sobresale el Patio de los Naranjos, con acceso desde la calle Espíritu Santo, donde se encuentra el Museo y Archivo Diocesano. Al naciente, se sitúan las dependencias parroquiales y la sacristía, donde destaca la Puerta del Aire, de estilo renacentista. Al norte de la catedral se localiza un solar donde debió construirse la llamada Iglesia del Sagrario, adjunta al templo, si bien este espacio fue finalmente ocupado por el antiguo Hospital de San Martín entre los siglos XV y XVIII, cuyos restos arquitectónicos están siendo objeto de investigación por parte de arqueólogos e historiadores.