Se erige en el mismo lugar en el que se levantó un antiguo fortín castellano, mandado a construir por miembros de la Real Orden de Caballeros de Andalucía a finales del siglo XV. Entre éstos, serán Hernán García del Castillo y su hijo, Cristóbal, quienes inicien las obras del templo. Reúne varios estilos artísticos, desde el gótico mudéjar de su portada, pasando por las sucesivas evoluciones del arte que coincidían con las diferentes ampliaciones sufridas por la iglesia. Este rasgo ayudará a comprender, en un solo espacio, las características más importantes del arte en Canarias.

Su espacio interior se articula en torno a tres naves, siendo la central más elevada que las laterales, separadas por cuatro arcos de medio punto. En la cabecera y laterales del templo se abren diversas capillas decoradas con retablos e imágenes, destacando el Retablo y el Tríptico a pincel gótico-flamenco, traídos por Cristóbal García del Castillo a principios del siglo XVI desde los Países Bajos; y el Cristo del Altar Mayor, escultura realizada en México y traída a Telde en 1550, producto de los contactos comerciales entre Canarias, Europa y América.