El patrimonio de un pueblo es mucho más que las huellas físicas que ha dejado a lo largo de los siglos. Hace unos días vagábamos por las cumbres de la isla en busca de nuevos sitios que apuntar a la libreta de nuestro ‘haber’ grancanario y paramos en Barranco Hondo, en las medianías del municipio de Gáldar. Este poblado troglodita agazapado bajo un enorme arco pétreo natural es uno de los ‘barrios’ más singulares de la isla con atractivos como la Iglesia Rupestre de Santa Leonor, el curioso museo etnográfico o los hornos adosados a las Casas-Cueva.