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  • Visita guiada al Cementerio de Vegueta

    El pasado sábado día 6 de noviembre tuvieron lugar dos visitas guiadas al Cementerio de Vegueta, dentro del programa Visitas de Muerte, organizado por la Unidad de Patrimonio Histórico del Cabildo de Gran Canaria.

    Ahí va una pequeña crónica sobre una de las visitas, para aquellos que no tuvieron la suerte de conseguir plaza.

    La mañana está soleada y en el cementerio se respira mucha tranquilidad. Empieza la visita a las once en punto. Hay muchos visitantes y todos estamos expectantes.

    El guía, Pedro Quintana Andrés (Doctor en Historia Moderna y profesor), no deja de hablar. Se nota que disfruta con su trabajo y que es un auténtico experto en la materia. Comienza anunciando la reciente declaración de BIC del cementerio de Vegueta para continuar situándolo en un contexto histórico más amplio. Habló sobre los origenes de estos espacios funerarios, cómo han evolucionado a lo largo de los siglos, los protocolos de enterramientos en los templos y ermitas antes que apareciesen los cementerios, etc.

    De especial interés resultaron las explicaciones sobre la sociedad canaria del XIX y su relación con la muerte. El problema con la lepra y la fiebre amarilla, el papel de la iglesia, las diferencias sociales entre pobres y ricos, etc., para luego adentrarse en la historia del cementerio de Vegueta, en concreto. Me llama la atención el gran interés que muestran todos los asistentes.

    Durante el recorrido por la historia del cementerio, Pedro nos cuenta numerosos episodios históricos de personajes e intelectuales de la sociedad canaria enterrados allí, anécdotas y hasta el testimonio de alguna historia de amor que sortea el paso del tiempo.

    Los asistentes hacen fotos, leen epitafios, identifican a personajes ilustres, se recrean en los panteones familiares de factura italiana, los grupos escultóricos de Ponce de León y otros artistas que han dejado su impronta en el espacio funerario. Algunos medios de comunicación captan imágenes y siguen los comentarios del guía tomando algunas notas. Mientras, los interesados hacen preguntas y hasta los hay que graban la explicación.

    Llama especial atención la tumba de Tomás Morales y la escultura de “la llorona”, del escultor Victorio Macho y alguna que otra tumba pequeña que acoge a algún niño o niña.

    A medida que nuestro grupo recorre los senderos, gente de todas las edades entran en el cementerio llevando entre sus manos pequeños ramos de siemprevivas para el recuerdo sus seres queridos. Al salir compruebo como se dan la mano la ciudad de los vivos y la de los muertos.

    La visita termina. Todos aplaudimos al guía y lo felicitamos por su excelente trabajo.

    Algunos se quedan paseando por el cementerio, otros se recrean haciendo fotos, algunos siguen realizándole preguntas al guía… Muchos preguntan por la próxima. No me extraña que quieran repetir.

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  • 8 Comentarios

    1. María José Medina
      14.11.10

      Me voy a tomar la licencia de escribir una crónica, no tan entretenida quizá pero bueno, espero aportar algo nuevo y distinto.

      Creo que la visita fue diferente según se hubiera acudido a las jornadas “Un patrimonio de muerte” o no. Para quienes sí habíamos acudido a las jornadas era casi volver a escuchar lo que tanto Don Pedro Quintana como Doña María de los Reyes Hernández nos habían contado en sus charlas acerca de este cementerio. No digo que era lo mismo porque surgieron muchas más cosas que en la charla que imagino que no dio tiempo a exponer en las jornadas o que quiso aportar in situ el historiador. Pero creo que no me equivoco si digo que quienes, habiendo ido antes a las charlas, quisimos acudir a la visita guiada, buscábamos no tanto saber muchas cosas nuevas como situar todo lo que nos habían contado en el lugar protagonista de la historia.

      Así, puedo decir que para nada me resultó aburrida ni repetitiva la visita. Don Pedro Quintana creo que supo atender las necesidades de quienes se hallaban en ambas circunstancias. No solo habría que destacar que intentó aportar todo lo posible en el tiempo que duró el recorrido sino también que supo contextualizar cada zona del cementerio con la época correspondiente, contando un sinfin de anécdotas, alguna de lo más simpáticas, teniendo en cuenta lo escabroso del asunto que nos ocupaba. La anécdota de Doña Luisa Manrique de Lara fue realmente contada por un asistente, que por cierto, no citó su fuente de información. Si bien pudieron echarse en falta las explicaciones artísticas de los mausoleos (materia más perteneciente a Doña María de los Reyes Hernández) Don Pedro supo explicar de forma muy adecuada lo referente a muchos de ellos. Sin duda, resalto también lo que ya se ha comentado de que disfrutaba explicándonos todo lo referente al cementerio y que si hubiese durado más tiempo la visita más cosas habría contado.

      Destacaría, sin duda, la belleza de la zona en la que se encuentran el mausoleo de Don Juan María de León (con la imagen de la portada de las jornadas), el mausoleo portentoso de Don Cristobal del Castillo y, sin duda alguna, el panteón de la familia Rodríguez (del banquero Rodríguez Quegles) ya que si su exterior es precioso y lleno de simbolismo, en su interior se encuentra un calvario maravilloso. Además, a destacar como es normal, la tumba de Tomás Morales, tan humilde y sencilla. Y me permito contar que en los nichos que se encuentran en el muro donde están los canónigos pero mucho más a la izquierda se encuentra enterrado Don Sebastián Gonzalez Corvo y de Quintana (Don Chano Corvo), el protagonista del libro del historiador D José Miguel Alzola “Don Chano Corvo: Crónica de un jardinero y su jardín”, editado por el Cabildo.

      Imagino que si para mí, que ya contaba con mucha información previa, la visita resultó interesante y grata, para quien no hubiese escuchado todo lo anterior, sería aún más atrayente el recorrido. Influye también, quizá que a las 9 no hubiese tanta gente, ni medios de comunicación ni autoridades, lo que hizo que el ambiente reinante fuese más tranquilo si cabe en un recinto de estas características.

      Aprovecho para felicitar a Patrimonio tanto por las Jornadas como por estas visitas, por los profesionales tanto de la institución como conferenciantes porque han descubierto para la población muchas cosas que nos ayudan a entender el pasado. Felicito también a los conferenciantes y al historiador que nos guió por el cementerio por su labor.

      Esperemos que repitan de nuevo estas iniciativas para quienes no pudieron acudir y para quienes nos quedamos con ganas de más.

    2. 15.11.10

      Uauh, María José! Esto sí que es una crónica. :-)

      Me apena un pelín saber que no se cumplieron totalmente tus expectativas, por haber asistido ya a las Jornadas “Un Patrimonio de Muerte”. Por otro lado, te envidio al haber tenido la oportunidad de ir a la de las nueve de la mañana. Como bien dices, seguro que fue más íntima.

      Muchas gracias por compartir de visión y por las felicitaciones. ¡Serán transmitidas!

    3. María José Medina
      15.11.10

      Gracias Tomás. Mis expectativas sí que se cumplieron porque las explicaciones artísticas las llevaba yo ya en mi cabeza de las charlas. Lo decía por quienes no hubiesen acudido a las jornadas. Siento si parece que digo lo contrario, pero al menos yo salí encantada.

      saludos

    4. 15.11.10

      jejeje. No, mujer. Sí que se nota que disfrutaste, pero que te hubiera gustado más que hubiera sido más complementario a lo que ya te habían explicado… :-)

    5. OSWALD
      05.01.11

      Quienes tenemos la desgracia, más que la suerte, de tener seres queridos en el cementerio de Vegueta, sobra este recorrido turístico, que no deja de tener su interés. Tras muchas visitas, ética y moralmente obligadas hemos conocido los vericuetos del bicentenario camposanto. Personajes famosos y otros no tantos, descansan el sueño eterno; comparando una foto actual y otra de cien años atrás, el cambio no es grande, dado que físicamente no es ampliable como el de San Lázaro. Dicen que el primer enterramiento fue la mujer de un zapatero del barrio de San José a principios del siglo XIX, hoy en día las inhumaciones son escasas, incluso hay semanas que no hay ninguna. Más de una persona que estamos viva, tarde o temprano iremos a parar a esta definitiva morada, la que vivimos ahora, hipotecada, alquiler o propiedad es eventual, la verdadera esta en la calle callejones número uno.

    6. bruno rodriguez
      18.11.11

      Hace tiempo que me afano en conocer a quién corresponde los versos que figuran en la entrada del Cementerio: “Templo de la verdad…” y las informaciones son contradictorias. Dicen que pertencen a Mariano J. de Larra, pero yo nunca los he visto en la obra de dicho autor. ¿Alguien lo sabe con exactitud. Gracias

    7. 21.11.11

      Hola Bruno. Intento averiguarlo y te cuento, vale? Ah! Y buenísimos los versos, por cierto. :-)

    8. 26.11.11

      Hola Bruno. Pues según me confirman los técnicos de la Unidad de Patrimonio Histórico, existe un documento de Ponce de León que confirma que la autoría pertenece a Larra. Así que ya te puedes quedar tranquilo. :-)

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