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  • Van der Does: La gesta del Batán.

    Con este artículo llegamos al ecuador de la serie dedicada al episodio del ataque pirata de Van der Does a la ciudad de Las Palmas el 26 de junio de 1599. Ver artículo uno y dos.

    En la tarde del 26 de junio de 1599 llegaron a la muralla las últimas milicias. Aquí se volvieron a organizar para presentar resistencia al enemigo y defender la ciudad desde este emplazamiento. Esto permitió que la población tuviera tiempo suficiente para huir por las veredas y caminos reales hacia la Vega y al pueblo de Santa Brígida.

    Las milicias opusieron una fuerte resistencia impidiendo hasta el día 28, y tras varios intentos, que las tropas holandesas cruzaran estos muros.

    La escasez de munición junto a la potencia de fuego de los holandeses, con la artillería obtenida del Castillo de la Luz, permitieron finalmente la entrada de las tropas en la ciudad.

    Todos los milicianos huyeron y se reorganizaron en Santa Brígida por orden Don Antonio Pamochamoso. Allí también se desplazó el Gobernador Alonso Alvarado para dirigirlos.

    Esta zona contaba con abundante agua, frondosos bosquecillos y abruptos caminos sobre profundos barrancos. Se realizaron pequeñas escaramuzas y acciones de desgaste a las tropas holandesas durante la noche y el día, que impidieron el descanso de las mismas, causando un alto número de bajas en el enemigo.

    El día 3 de julio se descubrió el desplazamiento de 4.000 soldados holandeses hacia las zonas altas y se reunió de urgencia a los 300 milicianos disponibles para defender la zona.

    Éstos se desplegaron por los bosquecillos en silencio hasta llegar a la montañeta del Batán, desviando antes el agua de los nacientes para evitar que llegase a los invasores, los cuales quedaron agobiados por el calor y la dureza del camino.

    Aprovechando la entrada de los holandeses en los bosquecillos, les acosaron y les hostigaron desde diversos puntos, mientras enarbolaban banderas y los tambores tocaban a rebato, dando la sensación de que eran numerosos y organizados.

    Presos del pánico los holandeses huyeron dejando tras de sí su armamento. En la huída desorganizada, estos se dispersaron y fueron atacados sin tregua por las milicias, causando numerosas bajas.

    Esta victoria de las menguadas milicias sobre las tropas del Almirante Van der Does fue de tal trascendencia que sería recordada como la “Gesta del Batán”.

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