Vamos a seguir con nuestra serie dedicada a la toponimia de las calles de Las Palmas de Gran Canaria, que la teníamos un poco abandonada…
Se presume que la calle de La Pelota, en el barrio de Vegueta, debe su nombre a haberse jugado en ella el juego de la pelota (o pelotamano), apareciendo ya citada esta denominación en el plano de Agustín del Castillo, en 1686.
La llegada de la pelotamano a nuestras islas pudo deberse a la influencia normanda del primer momento de la conquista de las islas por Jean de Bethencourt, en 1402. Gadifer, el capitán que contrata Bethencourt para la conquista, fue un buen jugador de pelota, pues se le cita, en 1372, como ganador de una partida de jeu de paume al Duque de Borgoña, a quien le ganó 31 francos de la época. No obstante, este juego también era parte de la cultura castellana, lo cual permitió su asentamiento.
El juego de pelotamano consiste en devolver la pelota, golpeándola con la mano, antes de su segundo bote, que proviene del otro campo, o en su caso, pararla (atajarla) con la mano o con el pie, para que no siga su curso. Se intenta ganar terreno al otro equipo, marcando con una raya el lugar donde salió la pelota o pudo ser parada. El espacio de juego es alargado, limitado solamente por los laterales. Las dimensiones del espacio son de 60-70 pasos de largo, por 8-9 de ancho.
El campo de juego se divide en dos partes que separan a los dos equipos por medio de una raya denominada raya de falta. En el campo de saque se ubica el bote, que es un artefacto diseñado para efectuar el saque. La forma de puntuación es a faltas o puntos (15, 30, 40…) y a rayas, contabilizándose hasta un máximo de dos. La raya se marca con el dedo en la tierra junto a la raya de falta. Cuando se consiguen todos los puntos de un juego se contabiliza un chico. El conjunto de cinco chicos constituye un pajero. El número más habitual de jugadores es de cinco contra cinco, aunque también pueden jugar cuatro o seis por bando.
A continuación, un pequeño vídeo en el que se explican las normas del juego, publicado en www.bienmesabe.org.
Agradecer a Luis Perera su generosidad al cedernos el uso de su fotografía de la Calle de La Peregrina.












