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  • Los cambulloneros en el Puerto de La Luz

    Hablar de los cambulloneros es hablar de una etapa de la historia del Puerto de la Luz que comienza en las últimas décadas del siglo XIX y termina a finales de los años cincuenta del siglo XX.

    La afluencia de buques de todas las nacionalidades, hacen que la zona del istmo y La Isleta se convierta en un punto de referencia ineludible para numerosas familias canarias que huyen de la miseria.

    Pero, ¿qué es el cambullón? Es una amplia variedad de actividades de compra-venta de mercancías, ejercida al margen de la legalidad, entre los denominados cambulloneros y los barcos que visitaban el Puerto. Viene de la expresión en inglés “come buy on”, que es lo que le decían los marinos a los cambulloneros para que subieran al barco.

    Barco Nevada. Mariano “Camaras” y el primer oficial del barco danés. Al fondo Pepe Santana. 1953.

    La relación con los tripulantes de los barcos daba lugar a todo tipo de picarescas. Si un capitán era remiso a permitirles el acceso, falsificaban su identidad, se hacían pasar por prácticos y mientras uno dirigía la maniobra con el capitán, el resto de los compinches trapicheaba con la tripulación. Y cuando avistaban la llegada del verdadero práctico cogían las de Villadiego.

    Los testimonios de los protagonistas coinciden en señalar el alto grado de corrupción presente en el puerto y la tolerancia con respecto a la actividad de los cambulloneros. La propia estructura de puerto franco permitió la realización de sus actividades y la proliferación de los más pingües negocios.

    La anécdota de “No más caena” (conocida en todo el Puerto)

    José Santana Ortega portando una caja de relojes, collares, pulseras, a los 16 años de edad. Fecha: 3 de febrero de 1952

    Al parecer, un cambullonero engañó a un tripulante que no se dio cuenta hasta estar en alta mar. A la vuelta de la nave, el cambullonero vuelve a entablar relación con el mismo tripulante. Estos acuerdan la mercancía que el cambullonero debía llevarse: cadenas. El bote se abarloa al barco y desde éste empiezan a soltar cadenas. Y no dejaron de soltar cadenas hasta conseguir hundir el bote como reprimenda.

    El grito del cambullonero se hizo famoso en todo el Puerto: “¡No más caena, no más caena!”.

    En el Parque del Castillo de la Luz se encuentra un monumento a la figura de los cambulloneros.

    Fuente: www.conocelaisleta.info / Texto original: Sergio Millares Cantero

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  • 4 Comentarios

    1. Ian
      28.09.09

      para que veas lo ingleses que fuimos…..!!!!

    2. 28.09.09

      Mi padre, cada vez que pueda me lo recuerda. Es un gran amante de la cultura británica. Me dice que todo habría sido diferente en esta isla si no hubieran venido los ingleses. También es verdad que su madre era inglesa…

    3. pilarcho
      29.09.09

      http://www.gobiernodecanarias.org/educacion/culturacanaria/inglesa/ingleses.htm

      Para tu padre y para cualquiera a quien le interese: la central eléctrica, el Club Inglés, las primeras casas de veraneo en El Monte (aún se dice que están pintadas de rojo inglés!), las empresas comerciales, los astilleros de Blandy y un largo etc, lo de tu padre aparte de devoción familiar es conocimiento de la vida de la ciudad.

    4. 30.09.09

      Bueno, bueno, bueno… qué joyita. Se lo paso a mi padre ya mismo.

      Muchas gracias por el enlace Pilar!

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